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Cáncer de mama, la importancia de la prevención

El 19 de octubre se celebra el día contra el cáncer de mama, una fecha en la que las calles se llenan de lazos rosas y en la que ponernos en la piel de los afectados y afectadas, más si cabe todavía, uniéndonos a esta lucha con el fin de poder derrotar esta enfermedad en los próximos años.

¿Qué factores nos hacen más propensos a sufrirla?

El cáncer de mama es el cáncer más diagnosticado en el mundo actualmente. La causa de aparición de esta enfermedad es desconocida, pero sí se conocen algunos factores de riesgo comunes entre algunos de los enfermos y enfermas: edad avanzada, tabaquismo, consumo de alcohol, obesidad, sedentarismo, tener algún miembro de la familia de primer grado afectado, no haber dado lactancia materna, haber tenido la primera regla antes de los 12 años, tener la menopausia después de los 55 años, entre otros.

La prevención contra el cáncer de mama es la clave

Al igual que con el resto de enfermedades, no podemos estar seguros de que no la padeceremos, pero sí que podemos cuidarnos para tratar de prevenirla y mantenernos en el mejor estado de salud posible, para ello es fundamental practicar deporte regularmente, comer de manera saludable y descansar las horas necesarias.

La importancia de las revisiones periódicas y la autoexploración

Ser capaces de detectar la enfermedad en los primeros estadios es de vital importancia para conseguir un buen pronóstico de curación. Para lo cual, es fundamental la realización de los chequeos rutinarios propuestos por el médico a partir de los 45 o 50 años, que permitirán la revisión completa y pormenorizada de las mamas.

Paralelamente a estas revisiones, desde casa es muy recomendable realizar periódicamente la autoexploración, para tratar de detectar cualquier anomalía. Es conveniente realizarla una vez al mes desde los 25 años frente al espejo y realizar una palpación de ambas mamas, las axilas y la clavícula. Contacta con tu médico si notas cualquier cambio en la forma, el tacto o la piel, secreción inusual, presencia de venas más visibles o crecientes, enrojecimiento o dolor de la zona.

La autoexploración no es un método concluyente, puesto que hay tumores que pueden quedar insertos en el tejido mamario, de forma que no puedan ser detectados por palpación ni visualización, por lo que siempre se debe seguir el calendario de revisiones médicas propuestas por el doctor, en las que sí que se realizan pruebas certeras de detección.

En la lucha contra el cáncer de mama nos implicamos todos y el primer paso, como siempre, es cuidarse uno mismo.