El sistema inmunológico es el responsable de que todo funcione correctamente en el organismo. Nos protege de bacterias, virus y todo tipo de sustancias extrañas que pueden alterarlo. Muchos de esos elementos son inocuos y no afectan a la mayoría de las personas; pero a veces nuestro protector se equivoca frente a un elemento habitual y desencadena las reacciones típicas de una alergia: estornudos, urticaria, inflamación, cólicos, picor de ojos, etc. dependiendo del tipo de alérgeno al que nos enfrentemos.

Actualmente se ha detectado un mayor numero de casos de alergia con respecto a hace unos años, sobre todo en niños. Ante esta situación gana peso la teoría de que el estilo de vida occidental y las viviendas relativamente libres de gérmenes, es decir, muy limpias, así como el acceso a las vacunas y los antibióticos, están dando lugar a este hecho.

No obstante, los expertos coinciden en que en la aparición de alergias son tan importantes los factores genéticos (los hijos de padres alérgicos tienen una mayor probabilidad de desarrollar el problema) como los ambientales (contacto con animales, la contaminación, la alimentación, etc.).

Por lo tanto, lo más adecuado, ante cualquier duda recomendamos acudir al especialista con el fin de que realice las pruebas oportunas, obtenga el diagnóstico correcto y administre el tratamiento adecuado.

Al fin y al cabo, son los profesionales de la medicina quienes se han formado durante años para poder ayudarnos a cuidar nuestra salud y evitar riesgos innecesarios.