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PELIGROS DE NO CUIDAR NUESTRA VISIÓN

Situaciones propias del siglo XXI, como pasar muchas horas delante del ordenador y el uso de Tablets y Smartphones, han dado lugar a la aparición de lo que se conoce como fatiga visual: la consecuencia de haber exigido demasiado a nuestros ojos.

Al contrario de lo que se pueda pensar, la vista de lejos (por ejemplo, miramos al infinito) hace que la musculatura que rodea a los ojos esté relajada. Por el contrario, cuando centramos nuestra visión en un punto cercano, el esfuerzo que deben hacer por enfocar es mayor y cuando esa situación se da de manera sostenida puede derivar en cansancio.

Algo parecido ocurre cuando la visión requiere de constantes cambios acomodaticios, como cuando conducimos y debemos mirar constantemente lejos y cerca; también en situaciones de mucha o poca luz.

La cuestión es que no siempre somos capaces de reconocer una situación de fatiga visual, a pesar de convivir con ella a diario, y eso hace que la ignoremos, con las consiguientes consecuencias negativas que puede acarrear.

Padecer fatiga visual puede provocar molestias en los ojos (picor, escozor, arenilla…), dolor de cabeza, enrojecimiento o visión borrosa, entre otros problemas. Para evitarlos es importante cuidar la luz del lugar en el que pasemos más tiempo delante de una pantalla y hacer paradas periódicas que nos permitan encontrar nuevos enfoques, mirando de vez en cuando a puntos más alejados, para descansar los ojos, así como tratar de parpadear más o utilizar una lágrima artificial que nos ayude a mantener los ojos hidratados.

En definitiva, se trata de dedicar unos minutos al cuidado de nuestros ojos, tan necesarios para el correcto desarrollo de nuestra vida diaria y fuente de numerosos estímulos sensoriales.